miércoles, 14 de noviembre de 2012

Necesidades Educativas Especiales

Así que tienes un niño especial dentro de tu clase?.....Seguro tienes más de uno! Si lo vemos desde la perspectiva del padre de familia, su hijo seguramente será el más especial de esa clase, y es que es cierto. Todos los alumnos de un salón de clase tienen una personalidad diferente, actitudes diferentes, ideas diferentes y hasta una contextura diferente. Cada alumno es el tesoro más preciado de su familia (o al menos eso esperaríamos). Pero en este momento no nos enfocaremos en hablar de lo especial que son todos los alumnos de un salón de clase, sino que hablaremos de esos alumnos que tienen necesidades educativas especiales.

Siendo positiva, me imagino un salón de clase con aproximadamente 20 alumnos. Me imagino una maestra muy dispuesta a enseñar, planificando para la diversidad de cerebros que tiene ávidos por aprender y haciendo todo lo humanamente posible para cubrir ese contenido curricular de la manera mas dinámica, utilizando recursos manipulativos, audiovisuales y centrando al alumno como responsable de su propio aprendizaje. Unos padres involucrados y comprometidos con el aprendizaje de sus hijos, y unos alumnos motivados. Pero...¿Qué pasa si a pesar de todo este esfuerzo, no todos los alumnos han aprendido el contenido esperado por la maestra? ¿Quién esta fallando aquí?...la respuesta sería algo así como...todos y nadie!

Todos porque en el proceso del aprendizaje, somos un sistema. Un alumno, una escuela, una familia. Cada parte en movimiento, en crecimiento, en contribución de el fin: el aprendizaje de la socialización, los conceptos culturales y académicos del estudiante. Este sistema es el responsable de ofrecer un ambiente propicio en cada esfera para garantizar que se esta logrando un crecimiento en conocimientos. Si falla el sistema fallamos todos, porque mi retroalimentación depende del trabajo de los otros componentes. Pero también nadie falla..porque no se puede aislar a un componente del sistema sin involucrarnos a todos!...la maestra está haciendo su trabajo, el padre esta haciendo su trabajo, el alumno está haciendo su trabajo....¿Complicado? un poco....pero podemos decir que lo que ha fallado es la identificación de la necesidad educativa especial que ese alumno pueda tener.

En cada salón de clase es un aproximado que el 20% de los alumnos no podrán mantener el mismo ritmo de aprendizaje que la mayoría de sus compañeros. Es estadística, es la curva del aprendizaje, es la realidad que muchas maestras deben afrontar. No significa que los padres han fallado, que la institución ha fallado o que el alumno ha fallado. Significa que es momento de identificar como lograr que ese alumno aprenda.

Las necesidades educativas especiales se pueden manifestar de diferentes maneras. Hay necesidades respecto a dificultades sensoriales, hay problemas de aprendizaje generales, problemas de aprendizaje específicos, trastorno de déficit de atención con hiperactividad, discapacidades cognitivas, trastornos del desarrollo, trastornos del lenguaje y trastornos afectivos. Estas etiquetas, lejos de servir para "nombrar" a nuestros alumnos nos sirven para identificar perfiles de aprendizaje. Podemos identificar que modelos de intervención son los más apropiados y que estrategias son las más adecuadas. Permiten que los niños sean elegibles a una educación más personalizada, donde esta bien hacer acomodaciones curriculares. Y permite que este sistema del cual hablamos anteriormente este al servicio del aprendizaje. ¡No podemos pensar en una educación uniforme cuando sabemos la diversidad con la que nos enfrentamos en cada salón de clase!

Cuando reconocemos una necesidad educativa como lo que es, ya la maestra sabe como acomodar su enseñanza, los padres saben como ayudar a sus hijos y el alumno ve que su motivación rinde frutos. Las necesidades educativas especiales son reales. Démosle la importancia que se debe y perdamos el miedo a identificarlas. En la medida que las reconocemos, podemos buscar soluciones y hacer de la vida escolar de los niños una oportunidad justa de aprendizaje. Cuando cada agente  sabe para donde ir, el camino se vuelve menos confuso y la colaboración aumenta. Honduras urge de sistemas que reconozcan las necesidades educativas especiales dentro del salón de clase. Otorguemos a cada alumno el derecho de aprender equitativamente.

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